lunes, 21 de abril de 2014

Nimes-Istres 20/04/2014





Intervención policial en el Nuevo Colombino por enfrentamientos entre el Frente Onuba y radicales del Alavés

Varias dotaciones de la Policía Nacional y Local han acudido hasta las inmediaciones del estadio para atajar la situación. Se han llegado a lanzar piedras y botellas de cristal. Cuatro aficionados de los visitantes han tenido que ir al hospital, uno con el hombro dislocado.
Agentes del Cuerpo Nacional de Policía, apoyado por dotaciones de la Policía Local de Huelva, han se han visto obligados a intervenir en las inmediaciones del estadio Nuevo Colombino como consecuencia de varios avisos que llegaron por disturbios provocados por aficionados del Alavés, conjunto que se enfrenta este domingo al Recreativo.
Según han informado desde el 112, alrededor de las 14.30 se produjo la llamada de un particular alertando de que varios ultras del Alavés estaban provocando altercados, incluso con daños a vehículos, en la zona del estadio del Decano. Otras llamadas llegaron a la Policía, que en seguida envió dotaciones hasta el lugar para solucionar el problema. 
Según fuentes conocedoras de los hechos, se ha producido un enfrentamiento entre hinchas (radicales) del Alavés y del Frente Onuba del Recreativo, hasta el punto de que se han arrojado piedras y botellas de cristal.
La pelea se ha saldado con cuatro aficionados del Alavés en el hospital, uno de ellos con el hombro dislocado, y otro con heridas en el rostro.
Las dotaciones permanecerán durante toda la tarde para garantizar la seguridad.

Al menos diez heridos en una batalla campal entre ultras del Cádiz y del Xerez Deportivo.

Al menos diez personas han resultado lesionadas hoy tras una descomunal bronca entre seguidores del Cádiz y del XerezDeportivo FC que visitaba el campo del Chiclana B. Los dos segundos equipos militan en la Segunda Provincial de Cádiz. Emergencias 112 ha informado que al menos siete personas han quedado heridas de carácter leve tras la batalla campal en la calle La Fuente de la localidad chiclanera, aunque otras fuentes elevan ya a diez el número de afectados. La riña multitudinaria se ha registrado en los exteriores del municipal.
Al parecer, ultras de Cádiz, que milita en 2ªB, y del Xerez –un nuevo club constituido al inicio de esta temporada, pero que aglutina a la mayoría de la afición azulina- se han enzarzado en una pelea unos cuarenta minutos antes de que comenzara el partido. Algunos de los implicados han empleado palos y barras para agredirse mutuamente mientras otros han lanzado bengalas.
Policía Local y Guardia Civil han intentado apaciguar los ánimos de los hinchas más recalcitrantes aunque no han podido evitar que diez quedaran lesionados de distinto alcance y hayan requerido asistencia médica. El partido de fútbol entre Chiclana B y Xerez FC ha podido disputarse después con normalidad y se ha saldado con empate a dos goles. Hasta el momento se desconoce si las fuerzas de seguridad han practicado detenciones por la trifulca que ha generado una gran alarma en Chiclana ante la violencia ejercida por los ultras de los dos aficiones, siempre contrapuestas, militen cada uno de los equipos en categorías tan diferentes.
FUENTEABC de Sevilla

domingo, 27 de octubre de 2013

Aquel loco (y efímero) portero-entrenador del Sporting de Leticia

(...) Por ir durmiendo, la Mambo-Tango deriva siguiendo la corriente hacía Brasil y se ven obligados a cruzar el río en canoa para llegar a Leticia, en Colombia, donde vagando por el pueblo se encuentran con el gerente del Independiente Sporting de Leticia, a quien convencen de sus habilidades futbolísticas y aceptan en principio entrenar el club a tiempo sin definir y a sueldo por definir según los resultados. El 26 de junio comienzan a trabajar en el mejor empleo que han tenido en todo el viaje. Granado relata que el estilo del club se asemejaba al juego de los argentinos de los años treinta, "con el arquero clavado bajo los palos, los zagueros metidos dentro del área y la línea media corriendo toda la cancha". Los dos brillantes técnicos introducen la marcación hombre a hombre y en horas, tras un juego de práctica de la delantera contra la defensa, logran resultados maravillosos.
 En los ratos libres los dos entrenadores leen una geografía y una historia de Colombia: por los periódicos y las conversaciones se enteran de la historia del Bogotazo, los enfrentamientos entre liberales y conservadores y la actual guerra de guerrillas campesina en los llanos.
 Los entrenamientos continúan. Ernesto comienza a jugar de portero y mueve a la defensa para que se le quite la rigidez. Entre eso y darse una vuelta al hospital para ver casos de paludismo se van pasando los días. En el primer partido del Independiente Sporting pierden, pero el público se maravilla de los avances del equipo.

Llega finalmente la fecha de un torneo relámpago, cuyo primer juego ganan con gol de Granado, al que las masas locales bautizan "Perdernerita", en honor del crack argentino Pedernera, por su estilo driblador, y Ernesto está genial en la portería. En la final terminan cero a cero y tienen que definir el trofeo en una tanda de tres penaltis. Ernesto detiene el tercero (me atajé un penal que va a quedar para la historia del Leticia), pero de poco servirá, porque el centro delantero de su club falla los tres.
Un día después, en el último entrenamiento, Ernesto, herido en la rodilla, se mueve durante la ceremonia de izar la bandera para buscar un papel con el cual cortar la sangre y un coronel le echa tremenda bronca. Puede ser que acabe mal la fulgurante carrera de los entrenadores. Granado piensa en ese momento que el temperamento áspero de Ernesto vencerá y se armará en grande, pero Guevara sonríe y traga (agaché el copete).
 Es la hora de partir. A pesar de las ofertas para que sigan entrenando al club, cobran, venden lo que les sobra de la balsa y salen en avión para Bogotá en un carguero militar.
En Bogotá les sorprende la cantidad de policías con armas largas en las calles. Se siente el peso de la dictadura de Laureano Gómez. Comen en un comedor estudiantil, duermen en sillas en un hospital.
Por una tontería se enredan con las arbitrariedades de la policía colombiana, que los detiene amenazándolos con la deportación. En una noche Ernesto estaba haciendo un plano en la tierra con un pequeño puñal para orientarse en Bogotá, cuando los policías los detienen y les requisan el cuchillo. Al tratar de reclamarlo al día siguiente, son detenidos de nuevo y amenazados, tratados en forma vejante. Granado se indigna no sólo por los abusos policiacos, también por la apatía de la gente que les recomienda que no se metan en líos.

 De esta triste estancia en la capital de Colombia se rescata el que pudieron ver jugar al mítico Real Madrid contra el Millonarios. Logran entrevistarse con Alfredo Di Stefano quien les regala, enloqueciendo a Ernesto, mate y dos entradas para el siguiente partido. (...)

Páginas 48 y 49 del libro "Ernesto Guevara, también conocido como el Che" de Paco Ignacio Taibo II y publicado por la Editorial Planeta en 1996

martes, 27 de agosto de 2013

El #3 de LBI Magazine ya está aquí

A partir de mañana a la venta en el Potencial HC y desde la semana que viene en vuestras respectivas ciudades. Buen provecho.

lunes, 19 de agosto de 2013

Cuando la LFP pudo ser la Bundesliga (pero nadie quiso)

Esta semana el CSD publicaba que los clubes de Primera División debían a Hacienda más de 475 millones de euros al finalizar la campaña 2010/2011. Siendo el dato tremendamente preocupante, más aún en los tiempos que estamos viviendo, lo que quizás genere más indignación es pensar que todo esto pudo haberse evitado hace 18 años.
El 28 de abril de 1995 se publicaba en el BOE el Real Decreto 449/1995, de 24 de marzo, una normativa extraordinariamente bien pensada que debería servir para culminar el proceso de profesionalización en la gestión de las entidades deportivas españolas que se había iniciado con la Ley del Deporte de 1990 y la Ley de Sociedades Anónimas Deportivas de1991, a las que venía a completar con la inclusión en su articulado de varias exigencias económicas que deberían cumplir las SAD (y los clubes eximidos de conversión) para poder participar en las ligas profesionales del país. Básicamente, se trataba de quelos clubes tendrían un mes desde el comienzo oficial de la temporada para acreditar ante la Liga correspondiente que estaban al día con Hacienda y la Seguridad Social, que sus cuentas del ejercicio anterior habían sido auditadas y que los miembros de sus Consejos de Administración avalaban personalmente una parte del presupuesto previsto para la campaña que acababa de arrancar. Si en esos treinta días de plazo un club no lograba presentar los documentos necesarios, la Liga no podría aceptar su inscripción aunque reuniera los requisitos deportivos necesarios para competir. Nada fuera de la lógica; de hecho, un control similar es el que se aplica actualmente con notable éxito en Alemania.
Teóricamente el texto se había elaborado con la participación de los agentes implicados, es decir, de los clubes y ligas profesionales existentes por aquel entonces en España, aunque a nadie se le escapaba que todo este proceso legislativo iba dirigido a intentar que el fútbol patrio se condujera por la senda de la coherencia y rentabilidad económica, para evitar los disparates que habían “obligado” al Estado a rescatarlo en 1990. Pero fueron precisamente los clubes de fútbol quienes no tardaron ni cuatro meses en hacer saltar por los aires la nueva norma y todas las buenas intenciones que encerraba. Previendo que habría algún equipo que no cumpliría con el plazo (el Real Madrid, que entonces presidía Ramón Mendoza, estuvo bastante cerca de no llegar a tiempo), la noche del 31 de julio de 1995 varios clubes incluso desplazaron notarios a la sede de la LFP para que certificaran que la documentación exigida llegaba (o no) en tiempo y forma. A las 00:00 horas del  1 de agosto de 1995, la primera fecha límite impuesta por la ley, ni los dirigentes del R.C. Celta de Vigo ni los del Sevilla F.C. habían presentado los avales que debían cubrir el 5% del presupuesto de gastos estimado por los clubes para la temporada 1995/96: 45 millones de pesetas los vigueses, 85 millones los hispalenses; cantidades aparentemente irrisorias para las que se movían en el fútbol pero que acabaron generando todo un tsunami. Ante la falta de esos avales, la LFP anunciaba la no inscripción de ambos clubes y, al mismo tiempo, la repesca para la máxima categoría de Real Valladolid y Albacete Balompié, descendidos deportivamente a Segunda División pero que sí habían presentado todo a tiempo. Leganés y Getafe podrían inscribirse en Segunda si cumplían los requisitos exigidos y Celta y Sevilla jugarían en Segunda División B (con la particularidad de que los de Nervión mantendrían su plaza europea, aunque no podrían contar con futbolistas extranjeros en su plantilla).
Al instante estalló la polémica. Los aficionados de los dos equipos descendidos, que se veían obligados así a competir fuera del fútbol profesional, salieron a las calles de sus ciudades para, en un primer momento de lucidez, arremeter contra los dirigentes y propietarios de sus clubes, que habían sido incapaces de encontrar el aval bancario necesario. Desde el Celta, su presidente Horacio Gómez se apresuraba a manifestar que todo se debía a un error humano: al parecer, alguien se había equivocado y había remitido a la LFP un aval correspondiente al presupuesto de la temporada anterior, en vez del de la 95/96, que era el que realmente exigía la ley. Desde el Sevilla, con su vicepresidente y encargado de asuntos jurídicos José María del Nido ilocalizable por encontrarse de vacaciones en Eurodisney, se limitaban a decir que tenían depositado en la LFP un aval de 1992 que cubría cinco ejercicios, a pesar de que la nueva normativa hablaba claramente de que los avales que se exigían para la inscripción debían ser anuales y referidos cuantitativamente al presupuesto del ejercicio siguiente. Dos días después, tanto Celta como Sevilla presentaron los avales requeridos, otorgados por Santander y Barclays y fechados el 31 de julio. Para los directivos de la LFP esos avales no eran válidos por haberse presentado fuera de plazo y la ley no dejaba más opción que impedir la inscripción; para los dirigentes de los clubes y sus aficionados la fecha de los avales era lo más importante y la decisión de la LFP era poco menos que una cacicada improcedente.
José María del Nido pasó a dirigir las operaciones (en esos turbulentos días incluso se convirtió en presidente interino del Sevilla por la dimisión de Luis Cuervas) y tanto él como otros juristas afirmaban que la Ley de Procedimiento Administrativo amparaba a Sevilla y Celta, pues esa norma obliga a conceder un plazo de 10 días adicionales para subsanar errores de forma en los trámites burocráticos: según su punto de vista, la LFP se había precipitado al anunciar los descensos (y ascensos) porque, dado que tanto Sevilla como Celta habían presentado una documentación incorrecta, debía concedérseles ese plazo adicional para corregir los errores antes de tomar ninguna decisión. Para entonces todo había salido ya del ámbito estrictamente futbolístico para inundar los círculos políticos del máximo nivel. El 4 de agosto, con las protestas de los aficionados en pleno apogeo, Alfredo Pérez Rubalcaba, entonces Ministro de Presidencia del gobierno de Felipe González, sentó la postura oficial del ejecutivo en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros: que no se sancione a las aficiones, dijo, dando a entender que el clamor popular que pedía que se castigara a los dirigentes pero no a los clubes había calado en un gobierno que se tambaleaba por la corrupción y el caso GAL, y que lo último que necesitaba en esos convulsos días era cuatro ciudades en pie de guerra por un quítame allá esos avales.  
El Secretario de Estado para el Deporte y a la sazón presidente del Consejo Superior de Deportes, Rafael Cortés Elvira, principal impulsor de la norma y responsable, según se dejaba caer desde la LFP que presidía Antonio Baró, de que la ley se aplicara con el máximo rigor desde el minuto uno para dar ejemplo, denunció públicamente las presiones que recibía para revocar la decisión de la Liga. Se produjeron manifestaciones multitudinarias en Vigo, Sevilla (hasta 40.000 personas llegó a reunir el Sevilla en una marcha de protesta), Albacete y Valladolid, hubo peñistas que se declararon en huelga de hambre y las llamadas y declaraciones de políticos locales y presidentes autonómicos exigiendo una rectificación al CSD cobraron tintes casi berlanguianos. Manuel Fraga (Galicia, PP) y Manuel Chaves (Andalucía, PSOE) llamaban a Cortés Elvira para pedirle que hiciera todo lo posible por revertir la situación; Juan José Lucas (Castilla y León, PP) y José Bono (Castilla-La Mancha, PSOE), le exigían que se mantuviera firme, cada uno a su manera: el Secretario de Estado agradeció públicamente la postura conciliadora de Chaves y Lucas, lo que, por omisión, no dejaba precisamente en buen lugar a Fraga y Bono.
En todo caso, legalmente el CSD poco podía hacer. Lo sucedido, al tratarse de la aplicación de una ley, sólo era recurrible ante los tribunales ordinarios y, como mucho, el CSD sólo podía sugerir a la LFP que reconsiderara su decisión. Es decir, que los clubes afectados podían acudir a la Justicia si entendían que la LFP había cometido alguna irregularidad al aplicar la ley, o bien intentar ponerse de acuerdo en el seno de la propia LFP para buscar una solución al conflicto. Una vez recibidas las alegaciones de todas las partes implicadas, el CSD se inhibió y devolvió la pelota a la LFP, que convocó una asamblea extraordinaria para tratar el asunto. Habían pasado ya diez días y la solución que sonaba con más fuerza era la sugerida por el propio CSD: olvidar el desliz e inscribir a Sevilla y Celta en Primera División sin mandar de nuevo a Segunda a Valladolid y Albacete, formándose así una liga de 22 equipos que no convencía ni a técnicos ni a futbolistas, ni tampoco a UEFA y FIFA, firmes partidarios por aquel entonces de la reducción de los campeonatos nacionales a 18 equipos.
El 16 de agosto, a sólo dos semanas de empezar la competición, en una esperpéntica reunión televisada y con cuatro mil aficionados manifestándose a las puertas de la sede, la asamblea de la LFP decidía por aclamación, sin ni siquiera votar la propuesta, crear una Primera División de 22 equipos que se mantendría dos temporadas (nada se dijo entonces de qué pasaría con la Segunda División cuando hubiera que ajustar la máxima categoría a 20 equipos, y 18 años después aún esperamos la respuesta). Algunos equipos (Athletic o Villarreal, entre otros) manifestaron su disconformidad tanto con la decisión final como con todo el proceso, pero la “solidaridad” entre clubes acabó imponiéndose. La RFEF, a quien el nuevo calendario dejaba sin tres partidos de la Selección en una temporada de Eurocopa, también se posicionó inicialmente en contra, pero al final se vio obligada a transigir con la solución menos mala de todas cuantas se podían plantear, dada la pésima gestión de la crisis que se había hecho tanto desde la LFP como desde los órganos políticos. Algunas voces se preguntaron, no sin razón, que si se daba marcha atrás a esos descensos administrativos y se creaba una Liga de 22 equipos nada podría evitar que en el futuro dicho número se ampliara cada vez que algún club incumpliera la normativa vigente. La solución a esa incógnita, sin embargo, resultó bastante sencilla: al existir la peculiar convicción de que la ley castigaba con demasiada dureza a los aficionados de los equipos (perdón, Sociedades Anónimas Deportivas) que la incumplían, dejándoles sin poder ver a su equipo en el fútbol profesional, se llegó a la lógica conclusión de que había que cambiar esa norma para que las penas se impusieran sólo a los dirigentes responsables de las irregularidades y no a las entidades que dirigían.
Así las cosas, el golpe de gracia al intento de racionalizar la gestión económica de las SAD lo daría el gobierno de José María Aznar para evitar un nuevo estallido social en su primer verano de mandato. El 27 de julio de 1996, apenas cuatro días antes de que venciera un nuevo plazo de presentación de documentación, se publicó en el BOE el Real Decreto 1846/1996 que eliminaba de un plumazo absolutamente todas las exigencias económicas a las Sociedades Anónimas Deportivas. Ni obligación de estar al día con Hacienda y Seguridad Social, ni aval del presupuesto, ni cuentas auditadas: desde 1996, para poder inscribirse en una liga profesional sólo hay que ser SAD (o convertirse, según el caso) y no tener reclamaciones de jugadores o exjugadores por impago de salario. Y por todo esto, entre otras razones (como el mercadeo que trajo la resolución del “caso Bosman” o el boom de los derechos televisivos), hace unos días el CSD publicaba que los clubes de Primera División debían a Hacienda más de 475 millones de euros al finalizar la campaña 2010/2011. Hace 18 años se pudo haber evitado: pudimos ser lo que hoy es la Bundesliga, pero al final nadie quiso.
FUENTESapinsn

Sanción para el Legia de Varsovia por parte de la UEFA

La UEFA ha multado al Legia de Varsovia con 25.700 euros y el cierre parcial de su estadio para el primer partido en competición europea esta temporada frente al Steaua de Bucarest, que se disputará el próximo 27 de Agosto. 
El motivo de la sanción es la reiterada postura de sus ultras con el tema del racismo y del que dieron sobradas muestras (de su ignorancia) la temporada pasada.
En la foto, reunión de ingenieros, letrados y gente sobradamente preparada del equipo polaco

domingo, 18 de agosto de 2013

LBI Magazine número 3, Septiembre 2013

¡Buenas!

 Prometimos volver en Septiembre, y lo vamos a hacer. Prometimos aumentar el número de páginas sin subir el precio, y lo hemos hecho. Prometimos seguir aumentando en cantidad de contenidos y mejorando en la maquetación, y si, también lo hemos realizado.
 En el nuevo número de LBI Magazine, te podrás encontrar con los siguientes contenidos:
-San Mames, 100 años de historia-. Rendimos tributo al que ha sido el estadio más longevo de la liga y el único que ha visto, hasta hoy, disputarse todas las temporadas de la liga.
-El silencio de la madriguera-. Crónica de primera mano del viaje de unos aficionados rayistas al mítico "The Den" de Millwall en pretemporada.
-Entrevista a la Gate 9 del Omonia-. Os acercamos la esencia de este grupo chipriota. Probablemente uno de los grupos antifascistas más potentes de toda Europa.
-Las deudas del fútbol español-. Lo que los grandes medios de comunicación de masas se niegan a contar o lo hacen a hurtadillas, nosotros si te lo contamos. Con datos fiables y contrastados y gráficos para su mejor comprensión.

-Istambul United, ahora mandamos nosotros-. ¿Los cinco principales grupos ultras de una ciudad, de equipos distintos, unidos por una causa común? No es una película de ciencia-ficción, ocurrió en Estambul.
-Sindrome de Estocolmo-. Un repaso a la escena sueca, desde sus inicios hasta nuestros días, de la mano de uno de nuestros expertos en el tema.
-FC Guegnon, cuando lo importante era el fútbol-. Un equipo con clase y con historia, un grupo ultra pequeño pero aguerrido, un ultra de 46 años de los pies a la cabeza y con un bagaje de más 350 desplazamientos a sus espaldas. Entrevistamos al capo de sus ultras, Olivier "Dedé".
-Bloody Casuals, continuamos con la traducción del libro después de la interrupción del especial de verano.

Puedes conseguir la revista a través de las distribuidoras "Potencial Hardcore" en Vallekas-Madrid y "Mai Morirem" en Barcelona, además de la inmensa mayoría de gradas antifascistas del Estado Español. ¡¡¡No te quedes sin ella!!!

sábado, 17 de agosto de 2013

Grande Boban Bajkovic

El 11 de Agosto del 2013 el Estrella Roja de Belgrado perdió 4-2 frente al Javor, jugando como visitante. Nada de especial, los partidos se ganan, se pierden o se empatan. 
Lo que si sucedió fuera de lo común pasó durante el encuentro, en el minuto 35 del primer tiempo, el portero del equipo, Boban Bajkovic abandonó a toda velocidad el campo mientras se disputaba el partido y el encuentro se encontraba en un entretenido empate a 2. Se dirigió hacía el sector donde se encontraban ubicados los seguidores de su equipo. Un chaval del Estrella Roja fue pillado "in fraganti" mientras intentaba acceder saltando una valla hacía donde estaban ubicados los seguidores de su propio equipo y la policía decidió sacar las porras a pasear. Ya se sabe que es un grave delito saltar una valla y que eso merece un castigo proporcionado en base a decenas de golpes.
Cuando llegó el portero hacia donde se estaba produciendo la paliza, el chaval sólo le pudo gritar: "Bajko Bajko, ayudame", mientras se encontraba tumbado en el suelo recibiendo golpes por todos lados. Y el portero, Boban Bajkovic, vaya si lo ayudó, aunque también recibió lo suyo, mientras el árbitro paraba el partido y los jugadores de ambos equipos acudieron a parar la trifulca.
Al finalizar el partido, el protagonista del suceso declaró a los medios locales: "He visto que golpeaban a un aficionado y salí inmediatamente del campo a socorrerlo. Yo siempre he tenido una buena relación con los seguidores del equipo, somos como una familia. Cuando he llegado, los policías armados, me han insultado y golpeado. Diez contra uno, estos tíos no tienen ningún honor, hacen lo que quieren y no merecen ningún respeto".
Más claro, el agua.

El modelo español es exportable

Según la prensa alemana, cinco seguidores del Colonia tendrán que pagar una fuerte multa por los hechos acontecidos en junio del 2012 en el partido que enfrentaba a su equipo frente al Bayern de Munich, donde los locales realizaron un tifo de botes de humo negro. Parece ser que el intenso humo provocado por los botes mosqueó de tal manera a la federación alemana que multó al club por valor de 400.000 euros, según fuentes del propio Colonia, así como el cierre del fondo local por parte también de la Federación en el partido ante el Sandhausen.

El Colonia consiguió una rebaja de la sanción a poco menos de la mitad de esos 400.000 euros y acordó una medida inusual, hasta el momento. A través de las grabaciones de las cámaras de seguridad localizó al grupo de 200 personas que participó en el tifo, y de estos 200, seleccionó a cinco de ellos (supongo que cabezas visibles) a pagar 35.000 euros por cabeza para reparar los "daños causados".
Parece que todo esto es debido a suerte de guerra civil interna entre los ultras del Colonia y su directiva, que espera nuevas sanciones por la petada de bengalas de manera masiva por parte de sus ultras en Duisburgo, los incidentes en el derby frente al Fortuna de Dusseldorf, la utilización nuevamente de pirotecnia en el partido de Copa frente al Trier y el lanzamiento de objetos en el viaje a Paderborn. Y el club ya ha señalado que ante cada nueva sanción volverá a adoptar el mismo comportamiento.