viernes, 24 de mayo de 2013

Absuelto el conductor que acabó con la vida de Matteo Bagnaresi

Ha sido absuelto de la acusación de homicidio premeditado Siro Spolti, el conductor del autobús de los seguidores juventinos que atropelló al ultra del Parma, Matteo Bagnaresi, de 28 años, el 30 de Marzo del 2008 en el transcurso de una pelea entre ultras de ambos equipos. Matteo estaba junto a los Boys Parma en el viaje para ver a su equipo en casa de la Juventus.

Spolti siempre se ha defendido declarando no haber visto al joven durante los enfrentamientos entre ambas hinchadas, de haber arrancado el autobús a toda hostia para evitar que lo rompieran y de pasar por encima de Bagnaresi sin haberlo visto. El autobús no se frenó de golpe después del incidente, sino un kilómetro después. El conductor, de 46 años, es de origen bergamasco. Hoy pudo escuchar la sentencia de absolución pronunciada por el juez Franco Muscato del tribunal de Asti: Absuelto. La acusación, representada por Valeria Ardoino, había pedido 9 meses de prisión para el imputado.
FUENTELa Reppublica

Los grupos ultras franceses se unen mediante un comunicado unitario

 Ayer, jueves 24 de Mayo, cerca de cuarenta grupos ultras franceses se unieron y firmaron un comunicado para defenderse de una "campaña de los medios de comunicación generalistas en nuestra contra", después de los enfrentamientos que tuvieron lugar en la autopista entre ultras del Olympique de Marsella y el Olympique de Lyon, donde varios lyoneses resultaron apuñalados. En el comunicado se denuncia la represión llevada a cabo por el gobierno contra todos y se lamentan de la falta de dialogo.

"Siempre hemos asumido la responsabilidad de los incidentes relacionados con nuestros grupos. Que uno de nuestros miembros sea sancionado por romper la ley es normal y no lo discutimos. Pero nuestra esperanza se encuentra en que el castigo se corresponda a la gravedad de sus acciones en lugar de sufrir leyes de excepción o juicios injustos, con sentencia dictada de antemano". Los ultras franceses, además, recordaron que "son parte importante y de pleno derecho en los acontecimientos relacionados con el fútbol francés".
El comunicado concluye indicando que los hechos recientes demuestran que la política adoptada por el gobierno y la liga francesa es inadecuado y totalmente ineficaz.
FUENTEFrance Football

lunes, 20 de mayo de 2013

LBI Magazine "Extra verano"




“Extra, extra, extra...ha salido el Extra de Verano de LBI”. En la línea ascendente que nos hemos marcado hemos mejorado el contenido, con la incorporación de nuevas firmas, y hemos cambiado el formato para que durante los tres meses de verano puedas leer plácidamente tu ejemplar allá donde vayas: playa, montaña, casa, bar, plaza, curro, oficina del paro, pachanga de verano...donde sea y cuando tu quieras.
En su interior te encontrarás con:
-S.O.S. Xerez: la dramática situación del conjunto azulino -descenso de categoría mediante- y la lucha que han emprendido sus seguidores para salvar los trastos, contado por ellos mismos. Tan dramático como real, y tan duro como esperanzador.
-Bukaneros, la represión tiene un nombre: Entrevista colectiva a miembros destacados de Bukaneros, repasando en clave represiva y de lucha contra el negocio del fútbol, sus 20 años de rayismo, pero poniendo el foco en los últimos tres años de actividad.
-Iraultza 1921, el pulmón de Gasteiz: Vitoria ha despertado ¡y de que manera! En el peor momento deportivo del equipo en los últimos quince años la grada de Mendizorroza se ha reorganizado para confirmar que deben -y pueden- competir en categorías más acordes a ellos.
-Derry City. El club del otro lado de la frontera: Estrenamos pluma con Paul Ready, fanático de los rojiblancos que nos cuenta la historia de este peculiar -y combativo- equipo y, por supuesto, de su incondicional hinchada.
-La Guardia Imperial. Los profesores de la Academia: Nuestro colaborador argentino, Christian G., deja por un lado su pasión por los colores franjirrojos de River y nos adentra en el corazón de una de las hinchadas con más aguante de la Argentina.
-Ultras en Livorno: Tras ese sobrio título se esconde un artículo en profundidad -y con mucho fundamento- que nos desentraña las claves de una de las curvas más politizadas del mundo, y que este año espera ansioso un más que merecido ascenso a la Serie A italiana.
-La vieja España, el moderno fútbol, la verdadera cara de Javier Tebas: ¿Quieres saber en que manos está la LFP?¿Deseas leer lo que otros no cuentan por temor o conveniencia? Aquí tienes lo que necesitas.
-Eric Cantona, 10 frases que retratan al ídolo: Somos humanos, tenemos debilidades. El bueno de Eric es una de ellas.
-¿A Hamburgo a ver un partido de segunda división? De la mano de Carles Viñas nos adentramos en la zona pirata de Hamburgo, el barrio de Sankt Pauli. Puerto rebelde, insumiso y antifascista que navega ahora por las templadas aguas de la segunda alemana.
-Zulus, gonna get ya! Uno de nuestros expertos en las islas, Pul, nos recuerda quienes son, de donde vienen y que hacen, una de las firms más combativas y peleonas de toda Inglaterra. La gente de Birmingham a todo trapo.

Estará a la venta en los meses de Junio, Julio y Agosto a través de nuestros distribuidores (http://lbimagazine.wordpress.com/distribuidores-2/). En Barcelona podrá ser adquirido en "Mai Morirem" (http://www.mm-crew.cat/ca/) y en Madrid a través de "Traficantes de Sueños" (http://www.traficantes.net/) y "Potencial Hardcore" (http://www.potencialhardcore.org/).

Si no tienes grupo que distribuya LBI Magazine siempre puedes hacerlo por correo a través de "Potencial Hardcore" añadiendo un euro al precio de la revista. Más información en su correo: phc@potencialhardcore.org

¡VIVA EL FÚTBOL POPULAR Y COMBATIVO!

domingo, 19 de mayo de 2013

150 años de fútbol


Dos hermanos juegan a fútbol en el Moor Park de la ciudad de Preston, en Lancashire, al lado del campo del Preston North End FC, en el área de Deepdale, un estadio de fútbol donde se lleva jugando desde 1880
La federación inglesa de fútbol, como no podía ser de otra manera, nació en un pub en torno a unas cuantas pintas de cerveza y a unos buenos whiskies, bajo una nube de humo de puros habanos y en medio de acaloradas discusiones. Pero el fútbol inglés de hace 150 años tiene muy poco que ver con el de ahora, el de los jeques árabes, millonarios norteamericanos y oligarcas rusos; el de las superestrellas como Rooney o Van Persie; el de los salarios fabulosos, los clubs convertidos en sociedades anónimas, las audiencias globales y unos derechos de televisión que, en el caso de la Premier League, se cotizan en más de 3.000 millones de euros anuales.

Cuando, una tarde de otoño de 1863, los barones de los equipos pioneros de Inglaterra se reunieron en lo que hoy es el Freemasons Arms (entonces, Freemasons Tavern) de Long Acre, Covent Garden, para ponerse de acuerdo en unas reglas, el que luego se denominaría “deporte rey” era un híbrido entre fútbol y rugby, extremadamente violento y que se jugaba sobre todo en los colegios privados de la zona metropolitana de Londres.

Estaban permitidos los placajes, las patadas y, en realidad, casi todo. La pelota se podía golpear con el pie o pasar con la mano. No había larguero, y para marcar un gol bastaba con que entrase entre los dos postes, a cualquier altura hasta el infinito. Pero también se podían hacertouchdowns, (como en el fútbol americano), que servían para resolver los empates y consistían en pasar de la línea de fondo con el esférico controlado. El fuera de juego y el córner no existían. El árbitro no podía señalar una infracción si no le era reclamada –hoy no sería problema, porque los jugadores se quejan de todo constantemente, pero entonces imperaba un mayor espíritu de fair play–. En cualquier caso, los de negro (ahora ya ni visten siempre así) no corrían como en la actualidad sino que seguían las jugadas de lejos, y algunos señoritos incluso sacaban un paraguas si llovía.

No se podía marcar directamente de falta. Los saques de banda se hacían con una sola mano. Al portero se le podía obstaculizar, empujar y hasta derribar, incluso cuando no participaba en la jugada. La táctica más convencional, el equivalente del actual 4-3-3, era el 1-1-9 (un portero, un defensa y nueve delanteros). Cuando se introdujo el 1-2-8 fue una revolución. Y no digamos el 2-3-5, que sobrevivió hasta 1925, al implantarse el offside (fuera de juego).

Aquella tarde de 1863 se sentaron los cimientos de lo que sería el fútbol organizado, pero de una manera u otra el folk football existía desde mucho tiempo antes. Ya en el siglo III antes de Cristo las familias reales chinas practicaban un juego llamado cuju en el que dos equipos peleaban por meter una pelota en un agujero de una sábana de seda. Deportes con pelotas de goma eran populares en México y toda Centroamérica siglos antes de la llegada de Cristóbal Colón. 

Y los cortesanos de Florencia jugaban a lo que llamaban calcio entre los siglos XVI y XVIII. Diversos documentos sugieren que el rey Jaime I de Escocia prohibió su práctica porque distraía a los vasallos de actividades más productivas para la corona. María Estuardo de Escocia presenció un partido a través de la ventana de su celda en el castillo de Carlisle, en 1568, mucho antes de que nacieran los eternos rivales de la Old Firm, el Celtic y el Rangers.
El Sheffield FC es el equipo inglés más antiguo aún existente (se fundó en 1857), aunque nunca ganó un trofeo importante y ahora pelea en una categoría regional. En las fotos, el pub The Coach & The Horses, donde los jugadores reponen fuerzas tras los partidos compartiendo con el equipo rival un pastel de patata y carne y puré de guisantes.
Pero, al menos en Gran Bretaña, las aproximaciones iniciales a lo que hoy es el fútbol surgen en la primera mitad del siglo XIX. Nada que ver aún con el juego de once contra once: la totalidad de los mozos de los pueblos se dividía en dos grupos de hasta varios centenares; el alcalde o la reina de las fiestas tiraban la pelota desde el balcón del Ayuntamiento, y todo el mundo se lanzaba detrás como animales tras una presa.

Repicaban las campanas de las iglesias, y las mujeres tejían bufandas con los colores de los equipos. El terreno de juego era una extensión irregular de varios kilómetros cuadrados, a través de bosques, calles empedradas y campos de cultivo, y el gol consistía en marcar no en la portería del contrario sino en la propia. Valía todo, incluso tirarse con el balón al río o meterse en las alcantarillas. Quien más quien menos acababa con las ropas rasgadas, magulladuras y moratones y la nariz ensangrentada. “Si los ingleses llaman a esto jugar, ¿qué será cuando se peleen?”, comentó escandalizado un visitante francés en Derby. La verdad es que no es fácil imaginarse a Cristiano Ronaldo haciendo nada parecido. En todo caso, a Pepe o Sergio Ramos…

Los orígenes del fútbol, como todo en Gran Bretaña, tienen mucho que ver con la lucha de clases y con la división entre el norte pobre y el sur rico. Los equipos de los colegios privados como Eton o Westminster, o de las universidades de postín, querían que se pareciera lo más posible al rugby, pero los obreros de las Midlands, Lancashire, Yorkshire y otros condados septentrionales pretendían una ruptura mucho más radical que no fue fácil de conseguir. Hasta la década de 1870 compitieron códigos diversos, y cada vez que había un partido, los capitanes tenían que ponerse de acuerdo en qué reglas se iban a utilizar.

El fuera de juego, por ejemplo, era objeto constante de disputa, y la interpretación más estricta requería que hubiera detrás de la pelota cuatro jugadores de campo más el portero (en la actualidad son uno y el portero). Otros reglamentos exigían tres, o incluso prohibían directamente los pases hacia delante. No es de extrañar que el 0-0 fuera un resultado muy habitual.

La primera final de la Copa (durante mucho tiempo, el torneo más importante, porque las liguillas eran locales o regionales) se disputó el 16 de marzo de 1872 en el Oval de Kennington, un mítico campo de cricket del sur de Londres que todavía existe y con un aspecto muy parecido, rodeado de bloques de viviendas victorianas populares de ladrillo rojo, y con vista a unas estructuras metálicas circulares de la compañía del gas. El trofeo se lo disputaron dos equipos aristocráticos de la capital, los Wanderers (de un colegio privado, con zamarras naranja, violeta y negro) y los Royal Engineers (de un regimiento militar con sede en la base naval de Chatham y que iban de azul y rojo).
Los Invencibles del Preston North End (en una foto histórica) fueron el primer equipo inglés que ganó un doblete (Copa y Liga) la temporada 1888-89 y que se profesionalizó
Los imponderables ya desempeñaban entonces un papel decisivo, y eso que el fútbol era un infante recién nacido. De la misma manera que los hinchas del Barça creen que tendrían un par o tres de Champions más en las vitrinas de no ser por los postes cuadrados de la final de Berna contra el Benfica, la erupción del volcán islandés que obligó al equipo a viajar en autobús a Milán o el penalti de Messi al larguero del año pasado frente al Chelsea, los aficionados del Queens Park escocés están convencidos de que deberían ser los primeros campeones de Copa. Y que no lo fueron por dinero.

El equipo del sur de Glasgow permaneció imbatido hasta 1876, nueve años después de su fundación, y no encajó un solo gol hasta 1875. Practicaba un fútbol de apoyos, pases y combinaciones mucho más sofisticado que el inglés, con un caleidoscopio de movimientos y una geometría que en cierto modo fue un precedente histórico del tiqui taca. Sus integrantes eran empresarios y profesionales de la ciudad escocesa que practicaban a la salida del trabajo en el parque de Queens y hacían partidillos contra inmigrantes irlandeses que trabajaban en los astilleros y las fábricas textiles.

Como los gastos para desplazarse a Inglaterra eran un problema, en reconocimiento de su categoría, los organizadores de la Copa les permitieron que se sumasen a la competición a partir tan sólo de las semifinales, en las que se enfrentaron al Wanderers, rival al que habían derrotado ampliamente en varios amistosos. Su superioridad en el partido fue palpable, según las crónicas de la época, pero notaron el cansancio del viaje (once horas en tren) y se toparon con una defensa numantina, como cuando al Barça le colocan el autobús delante de la portería. 

El choque acabó en 0-0, lo cual significaba un partido de desempate al cabo de un par de días, también en Londres. Pero los escoceses no tenían presupuesto para ello y, como entonces el fútbol era amateur, tampoco podían pedir días de fiesta en el trabajo. De modo que renunciaron a jugar, y los Wanderers se clasificaron para la final contra los Royal Engineers, que entre 1871 y 1875 sólo perdieron tres partidos (todos decisivos) de los 74 que jugaron, con 244 goles a favor y 21 en contra. Y ganaron, por 1-0 y contra todo pronóstico, ante unos dos mil espectadores, sobre todo de clase alta, que llegaron con sus carruajes y vieron el espectáculo con sombreros de copa y pamelas en el caso de las damas, como si se tratara de las carreras de caballos de Ascot o Cheltenham. Así era el incipiente fútbol de hace un siglo y medio.

Todos los clubs originales que fundaron la Football Association (FA) y todos los primeros ganadores de la Copa eran de Londres y alrededores, relacionados con colegios privados, el ejército, ministerios del gobierno o instituciones oficiales, y por tanto aristocráticos: Crystal Palace (nada que ver con el actual), Surbiton, Barnes, Clapham, Civil Service (Cuerpo de funcionarios), War Office (Ministerio de la Guerra), Old Carthusians, Old Etonians, No Names Kilburn, 
Charterhouse, Westminster, los Crusaders, los Royal Engineers, los Wanderers… Pero el monopolio del fútbol por la capital y las clases altas no podía durar eternamente. 

Los equipos proletarios del norte no tardaron en conseguir un equilibrio de fuerzas con el auge del Sheffield Wednesday, el Bolton Wanderers (fundado por la Iglesia con el nombre de Christ Church FC, para fomentar lo que entonces se denominaba “el cristianismo muscular”), el Preston North End, los dos conjuntos de Blackburn (Rovers y Olympic), de Birmingham (Aston Villa y West Bromwich Albion) y de Nottingham (el Forest, de las clases medias, y el Notts County, de las altas).
Aficionados del Manchester United, hoy en día una de las enseñas de la Premier League, siguen el partido en el pub The Trafford el día del derbi contra el otro gran equipo de la ciudad, el Manchester City
El primer equipo de fuera de Londres que dejó una huella profunda en la historia del deporte fue el Sheffield FC, fundado en 1857 y el más antiguo del mundo todavía existente, hoy relegado a la categoría regional, a la sombra del Wednesday y el United, con un estadio (Coach and Horses Ground) para dos mil espectadores –la mayoría, de pie– en el suburbio de Dronfield.

Su rivalidad con el Hallam fue de las primeras de Inglaterra, y tan feroz como las actuales entre el Arsenal y el Tottenham, o el Manchester United y el Liverpool. Pero no pudo hacer la transición del amateurismo al profesionalismo y, aunque puede presumir de haber tenido tres internacionales ingleses, en sus vitrinas no figura un trofeo importante.

Aunque creado por los integrantes de un elitista club de cricket de Yorkshire, el Sheffield FC es un magnífico ejemplo de la rápida proletarización del fútbol inglés, primero con la progresiva presencia de las clases medias mercantiles y profesionales, tanto entre los directivos como entre los jugadores, y luego de los trabajadores manuales de las fábricas. Tanto es así, que su plantilla fue la primera en exigir una compensación monetaria para ayudar al sustento de las familias de quienes se lesionaran y como consecuencia de ello se quedasen sin empleo. Fue 
el primer paso hacia la inevitable profesionalización.

Así como el cricket se las ha ingeniado para sobrevivir como el deporte de las clases altas, el ímpetu proletario posterior a la revolución industrial cambió el fútbol para siempre. El empuje sindical y el boom económico de la década de los setenta (del siglo XIX) establecieron la semana laboral de cinco días y medio, que concluía el sábado a las dos de la tarde. Los trabajadores de las fábricas textiles y altos hornos, con un poquito de dinero en el bolsillo, empezaban el fin de semana recogiendo a sus hijos y a sus padres en casa y llevándolos a estadios como el de Deepdale (Preston), uno de los pocos que –renovado y sin ninguna de las tribunas originales– aún sobreviven 136 años después. Esa devoción semanal por el fútbol se mantiene de manera fervorosa. 

El momento decisivo en la conquista del fútbol por esas working classespuede situarse en el 31 de marzo de 1883, cuando el Blackburn Olympic se convirtió en el primer equipo del norte que ganaba la Copa, imponiéndose por 2-1 en la prórroga a los Old Etonians.Los Old Etonians, como todos los jugadores de las escuelas privadas, eran más altos y más fuertes, gracias a una alimentación –comían ostras y bebían leche antes del partido– que no estaba al alcance del resto de la población en la Inglaterra victoriana. Pero también tenían la arrogancia de quienes se saben predestinados a formar parte de la clase dirigente y llevar las riendas del país. 

Los entrenamientos eran considerados algo antideportivo, una práctica dirigida a obtener ventaja sobre el rival. Y la idea de pasar la pelota al compañero ni siquiera asomaba por sus cabezas, la única táctica era avanzar como tanques a base de poderío hacia la portería rival. Alfred Lyttleton, que combinaba el fútbol con el cricket y tras meterse en política llegó a ser ministro para las Colonias, no se lo tomó bien cuando un jugador de su mismo equipo le reprochó su individualismo: “Caballero, no olvide usted que yo juego únicamente para mi propio placer”.

No era ese el caso en la final copera de 1883: los Blackburn Olympics, profesionales que cobraban un euro o dos de hoy al mes por jugar, se tomaron tres semanas de vacaciones en sus empleos como mineros, capataces de obra, enfermeros, conductores de ambulancia, pintores, fontaneros o estibadores de puerto para preparar el partido. Aquella tarde de marzo sorprendieron a los Old Etonians con una magnífica forma física y unos pases de lado a lado del campo que dejaron a los aristócratas con la lengua fuera. El gol decisivo, en la prórroga, llegó a cinco minutos del final. Por primera vez un equipo del norte, forjado en las fábricas textiles de Lancashire, era el campeón.
Pero los inventores del fútbol total, un siglo antes que el Ajax de Cruyff, fueron los Invencibles del Preston North End. Después vinieron mitos como Bill Shankly y Bob Paisley, del Liverpool; sir Matt Busby y sir Alex Ferguson, del Manchester United; Helenio Herrera y el inefable Mourinho, pero Billy Sudell –que combinaba el papel de presidente con el de entrenador– es considerado el primer técnico moderno de la historia. Introdujo el concepto, hasta entonces inexistente, de los entrenamientos, espiaba a los rivales y elaboraba la táctica con fichas y diagramas sobre una mesa de billar.

Semejantes innovaciones no tardaron en reflejarse sobre el césped, hasta el punto de que el cronista del Birmingham Daily Post escribió tras un partido: “Los Invencibles pasan la pelota en corto con una perfección nunca vista, son inteligentes en todas las facetas del juego, gozan de una magnífica forma física y de un extraordinario equilibrio entre defensa y ataque. A veces parecería que pueden marcar goles a voluntad”.

Elogios parecidos se han hecho luego del Madrid de Puskas y Di Stefano, de la Hungría dorada de los cincuenta con Puskas y Kocsis, de la naranja mecánica holandesa, del Brasil de Pelé y Garrincha, del Milan de Van Basten y Maldini o del Barcelona de Pep Guardiola. Pero el Preston North End fue el pionero.

También fue el primer equipo auténticamente profesional, un precursor de los tiempos modernos, forjado por Suddell a base de talonario, sin ningún tipo de escrúpulos. Mientras los equipos elitistas de colegios privados no pagaban a sus jugadores porque ya eran ricos, y por tanto defendían el amateurismo, los del norte hacían el paripé de compensar a los suyos con el pago de gastos y remuneraciones por jornadas de trabajo perdidas y les conseguían empleos cómodos –por ejemplo, gerente de pub– que apenas requerían esfuerzo físico.

“Se busca defensa central que además ejerza de capitán para un equipo de Lancashire, remuneración generosa”, decía un anuncio en el periódicoThe Scotsman en octubre de 1882. Era un choque de culturas y maneras de entender el fútbol y la sociedad en general que necesariamente tenía que ocurrir, y lo hizo cuando el Preston North End fichó a una legión de escoceses –entre los que el deporte, a remolque del Queens Park, se había desarrollado más y la técnica era, por consiguiente, mejor–. 

El fichaje estelar fue el de Jack Ross, procedente del Hearts de Edimburgo, apodado el Diablo por su combinación de inteligencia y malicia, su habilidad para leer el partido y su capacidad de intimidación, un precursor de lo que luego sería la figura de Roy Keane en el Manchester United que ganó la Champions League al Bayern en el Camp Nou.
El Museo del Fútbol de Manchester tienta a los visitantes con la posibilidad de tirar un penalti; debajo, un curioso mingitorio para locos del deporte rey
Dice la leyenda que Suddell era capaz de determinar la clase de un jugador viéndole pegar una patada a una lata de sardinas y que las almacenaba en su taquilla del vestuario para examinar a posibles adquisiciones. En cuestión de meses forjó una escuadra de mercenarios que sería durante una década el núcleo de los Invencibles, el mejor equipo inglés hasta por lo menos el Arsenal de los años 1930, cuando las comparaciones dejaron de ser posibles con el cambio de la regla del fuera de juego. Su superioridad llegó a ser tan grande que su portero, un mulato de madre ghanesa llamado Arthur Darkie Wharton, se pasaba el partido sentado en lo alto del travesaño, y tan sólo descendía cuando la pelota se acercaba al área.

Los amateurs, anclados en el espíritu victoriano y que contemplaban a los profesionales como una amenaza, no se rindieron así como así y argumentaron que los futbolistas a sueldo fomentaban la violencia, las agresiones a los árbitros, la corrupción, el alcoholismo, las apuestas y el hooliganismo, “la desaparición del refinamiento y el embrutecimiento del juego”. No se trataba de una barrera sólo económica, sino de clase. Las élites no querían la democratización del fútbol. Pero inevitablemente tuvieron que ceder.

El Preston North End fue el primer equipo inglés que hizo el doblete en la temporada 1888-89, y además imbatido. Hoy yace en la League One, equivalente a la Segunda B en España. El Sheffield FC, en categoría regional, es una mera sombra de lo que fue. El Blackburn Olympic, los Wanderers y los Old Etonians ya no existen. Otros, como el Barnes, son sólo clubs de rugby. Jack Ross, el capitán de los Invencibles, murió de una pulmonía con sólo 31 años. Billy Suddell fue detenido por malversación de fondos y emigró a Sudáfrica, donde se recicló en periodista deportivo. Pero, un siglo y medio después, esos nombres son leyendas, y sus espíritus iluminan todos los sábados a las tres de la tarde los estadios de Inglaterra cada vez que alguien mete un gol.

viernes, 17 de mayo de 2013

Creemos en lo que hacemos

Estamos tan convencidos de ello, que nos hemos sumergido en un mar profundo de dudas, vaciles y contrariedades; pero de momento, no sólo no nos ahogamos, si no que más y más gente nos sirve de flotador. Quizás el día de mañana podamos construir un barco con el que asaltar definitivamente su maldito concepto del fútbol negocio y volver a recuperar lo que es nuestro, la esencia del deporte de la clase obrera por antonomasia.

Mientras eso ocurre, más gente se nos une en nuestra travesía: 
-el fotógrafo Danny Last, nos facilita su arte para ilustrar la portada y la contraportada del Extra de verano que está a puntito de ser llevado a imprenta. No dejará indiferente a nadie.
-El irlandés errante, Paul Ready, nos llevará a las intrahistorias del equipo de sus amores: el Derry City. El equipo que se atrevió a desafiar a todo el establishment británico.
-Carles Vinyas, reconocido autor de temática ultra, skinhead y contracultural, nos acerca a la actualidad de las gradas de Sankt Pauli y nos narra, en primera persona, sus últimas peripecias por allí.
-Un amiguete, C.G., nos acerca -desde la Argentina- la historia de una de las hinchadas más importantes de su país: la del Racing de Avellaneda.
-Nuestro colaborador granadino, Pul, nos vuelve a deleitar con una ración de sus conocimientos con un pedazo de artículo sobre los ZULUS de Birmingham, guapo es poco.
-Para los amantes del movimiento ultra italiano, os acercamos a la historia -en profundidad- de los ultras en Livorno, equipo que está a punto de retornar a la Serie A italiana
-Entrevistamos en profundidad a la Asamblea de Bukaneros en torno a sus, siempre interminables, problemas con la represión y la directiva de su equipo. Verdades como puños son las que nos cuentan los vallekanos en esta entrevista, en primera persona.
-Carlos, histórico miembro del Kolectivo Sur, nos desgrana en un artículo la reciente historia triste del Xerez C.D. que ha concluido con el equipo en 2ªB y quien sabe que más. Pero donde, a su vez, se refleja el sentir de una afición que quiere llevar a su equipo a lo más alto, gestionado por ellos mismos.

Todo esto, y algunas cosas más, conservando el precio de 2,50 euros y todas las páginas a color (y en excelente gramaje) a pesar de que para el extra de verano (Junio, Julio y Agosto) cambiamos formato y llevamos la revista a formato A-4, para que podáis presumir de lectura futbolera, crítica y contracorriente, allá donde vayáis este verano.

¡NO ESTAMOS LOCOS, SABEMOS LO QUE QUEREMOS!
¡POR UN FÚTBOL POPULAR, PAREMOS LOS NEGOCIOS!

Los orígenes del Argentinos Juniors


El club Argentinos Juniors nació llamándose club Mártires de Chicago, en homenaje a los obreros anarquistas ahorcados en un primero de mayo, y fue un primero de mayo el día elegido para dar nacimiento al club Chacarita, bautizado en una biblioteca anarquista de Buenos Aires
La Asociación Atlética Argentinos Juniors, entidad fundada en 1904, en los barrios porteños de La Paternal y Villa Crespo, estuvo muy vinculada, desde sus orígenes, al anarquismo.
En Argentina por aquellos años, el socialismo y el anarquismo mantenían diferencias irreconciliables en el plano ideológico, y un tanto matizadas en el aspecto sindical. Mientras los primeros sostenían que había que dar una pelea en el plano de la representación política, participando de las elecciones burguesas aún sabiendo que se practicaba el fraude y que no tendrían ninguna posibilidad de ganar, los segundos se oponían tajantemente a cualquier participación política dentro del sistema. Los anarquistas consideraban, a quienes se prestaban al juego de lo que ellos llamaban “el circo electoral”, prácticamente como “colaboracionistas” del régimen.
Sin embargo, al momento de trabar relaciones “por abajo”, tanto anarquistas como socialistas se reunían fraternalmente para compartir discusiones políticas, lecturas y otras actividades de esparcimiento, como por ejemplo, el fútbol.
Además, a la hora de perseguir políticamente a los revoltosos, las autoridades no distinguían entre unos y otros. Tampoco cuando mandaban a la policía a meter bala. Por eso había mucha cooperación, más allá de que sus referentes no se llevaran del todo bien.
En los primeros años de la década del siglo XX, el fútbol comenzaba a ser el deporte elegido por las clases populares, y los miembros fundadores de los clubes que iban apareciendo en Argentina, ya no tenían apellidos ingleses, sino que en su gran mayoría eran italianos, polacos, españoles y judíos.
Si bien no se conoce la fecha con exactitud, se sabe que a principios del año 1904, en un terreno baldío donde había una obra en construcción abandonada, un grupo de jóvenes que se juntaban a jugar al fútbol decidieron fundar el equipo “Mártires de Chicago”, en homenaje a los militantes anarquistas condenados a muerte en noviembre de 1897 por la Justicia de Estados Unidos.
El terreno en cuestión estaba ubicado en el barrio de Villa Crespo, sobre la calle Aráoz, entre Ramírez de Velazco y la Avenida Corrientes (que por entonces se llama “Triunvirato”).
El 1 de mayo de 1896, la American Federation of Labor (Federación Estadounidense del Trabajo), de origen anarquista, decretó una huelga general a la cual se plegaron más de 350 mil trabajadores. En aquel entonces, la AFL no era la Central Sindical más numerosa del país, sino que se trataba de la segunda en importancia, detrás de la “Noble Orden de los Caballeros del Trabajo”, una organización más importante, que en realidad funcionaba como contención patronal del descontento de la clase obrera.
El principal reclamo de aquella huelga de 1896 era la reducción de la jornada laboral de catorce a ocho horas diarias, y como el descontento era tan grande, las bases terminaron desbordando a la Central conciliadora y se plegaron casi en su totalidad al paro convocado por los anarquistas.
Al ser la más postergada entre todas las que estaban industrializadas, la Ciudad de Chicago se convirtió en el epicentro de la protesta. La misma se prolongó durante varias semanas, y como los empresarios desconocían la autoridad gremial para sentarse a negociar, las autoridades terminaron decretando una represión brutal, que además de las fuerzas represivas incluyó bandas parapoliciales a sueldo de los patrones.
Los líderes anarquistas de la protesta fueron apresados y condenados a la horca: Albert Spies, George Engels, Adolf Fischer, Albert Parsons y Louis Linng (que se suicidó en su celda), fueron ejecutados en noviembre de 1897. Michael Schwab y Samuel Bielden fueron condenados a cadena perpetua, y Oskar Neebe a 15 años de prisión.
Dos años después de las condenas a muerte, en 1889, se establecía la fecha del 1° de Mayo como el Día Internacional de los Trabajadores, que se celebra en todo el mundo, menos en Estados Unidos.


Los fundadores del club Mártires de Chicago decidieron adoptar para su camiseta los colores verde y blanco: casaca blanca con dos listones verdes, lo cual daba como resultante tres bastones blancos, uno central y dos verdes intercalados.
Realmente se desconoce la razón de la elección de estos colores, en lugar de los tradicionales, rojo y negro que solían elegir otros equipos que eran fundados por militantes anarquistas. Tal vez la respuesta más razonable sea que dado el nombre que habían escogido para el equipo, ya no hacía falta mandarse en cana con los colores de la camiseta. Otra respuesta posible puede ser el hecho de que alguno de los fundadores hubiera conseguido el juego de camisetas a través de alguna donación, cosa que era bastante frecuente por aquellos años.
Respecto de la filiación ideológica de los fundadores de Mártires de Chicago, la mayoría de las fuentes consultadas coinciden en que se trataba de activistas del anarquismo.
Casi en simultáneo a la fundación de Mártires de Chicago, otro grupo de jóvenes militantes políticos decidió crear un equipo en la zona de La Paternal, precisamente en un descampado ubicado en la intersección de las calles Luis Viale y Añasco. El equipo se llamó “Sol de la Victoria”, en homenaje al primer himno del Partido Socialista Italiano, Himno de los Trabajadores, en cuyo uno de sus versos habla de “il sole della vittoria”. Aunque esta versión no está del todo confirmada, demás está decir que esa frase solía adornar cualquier proclama política que los socialistas de aquellos años repartían a modo de propaganda.
Como Mártires de Chicago y El Sol de la Victoria eran dos equipos de barrio que apenas si disputaban encuentros amistosos con otros similares de la zona, dada la cercanía de sus predios y los ideales políticos que los vinculaban, en agosto de 1904 decidieron unir fuerzas para enfrentar a uno de los equipos más fuertes del barrio: Catedral Porteño.
Catedral Porteño era, para la época, un equipo conformado por muchachos algo más experimentados que los de Mártires de Chicago y Sol de la Victoria. Actuaban en la Liga de Villa Crespo, cosa que para la época daba cierto “status”, respecto de los que solo jugaban partidos amistosos.
El 14 de agosto de 1904, en el predio donde que solía utilizar El Sol de la Victoria, se enfrentaron un combinado formado por jugadores de este equipo y de Mártires de Chicago, contra el equipo de Catedral Porteño. El partido finalizó 3 a 1 a favor del combinado local, y a partir de ese momento los dos conjuntos formados por socialistas y anarquistas decidieron aunar esfuerzos y fundar un nuevo club, que luego de largas discusiones se llamó “Asociación Atlética Argentinos Juniors” y lleva ese nombre desde entonces.
El color de la camiseta caía de maduro: rojo. Aunque sin embargo, cinco años después, en 1909, Argentinos Juniors volvería a utilizar la camiseta blanca y verde de Mártires de Chicago durante seis años, debido a la prohibición de utilizar la camiseta roja.

jueves, 16 de mayo de 2013

El fascista Javier Tebas se retrata...una vez más

«Hay dos calidades de espectador de un partido de fútbol y el que lo ve desde casa está aportando una contraprestación muchísimo mayor al fútbol que el aficionado que compra una entrada». Por si alguien lo dudaba, Javier Tebas se mostró mucho más partidario de beneficiar al espectador de televisión que al que acude al campo. Sólo así se entiende su total apoyo a la política de horarios que está manteniendo la Liga de Fútbol Profesional, por decisión suya, para el fútbol español. Además, ante la polémica por el precio de las entradas y de los abonos en España, matiza que «la Liga no puede regular esto, lo único que puede hacer es recomendar». Tebas anunció, eso sí, que le consta que muchos clubes tienen prevista una importante reducción de sus abonos para la próxima temporada, aunque evitó detallar si el Sporting será uno de ellos.

Una vez posicionado, el presidente de la Liga entró de lleno en la polémica sobre el reparto de los derechos televisivos. «En el año 2010, en Primera, la diferencia entre el equipo que más ganaba y el que menos era de 1:30, hoy es de 1:6,5 y tenemos el objetivo de llegar a 1:4,5», asegura. Tebas agradece la buena disposición de Barça y Madrid para negociar con el G-30, grupo que él lidera y del que forma parte el Sporting. «Tampoco se puede entrar como Curro Jiménez», apunta, y se muestra poco partidario de mermar el potencial de los grandes. «Si los grandes equipos no tienen estrellas, recaudaremos menos por los derechos televisivos internacionales, habrá menos dinero que repartir y todos los clubes saldrán perdiendo», defiende.
También hizo una férrea defensa a la competitividad de la Liga y acusó a quienes la cuestionan de «faltar al respeto a 18 equipos».
FUENTELNE

Esos colores que llevás, la película

El 8 de octubre de 2012 el pueblo riverplatense llevó a cabo la mayor manifestación popular deportiva de la República Argentina. Más de cien mil personas salieron a la calle y unieron la vieja cancha de Alvear (hoy Libertador) y Tagle con el Estadio Monumental llevando en sus manos la bandera más larga del mundo de un club de fútbol, un trapo de casi 8 kilómetros de extensión.
Federico Peretti no dejó pasar la oportunidad para dar fe del hecho y grabar un largometraje en el que aparecen, entre otros, ídolos de la talla de Enzo Francescoli, Ariel Ortega o Amadeo Carrizo. 
Se estrena en Argentina durante este mes de Mayo.

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martes, 14 de mayo de 2013

244 daspo en el derby de Turin

El derby de Turin fue escenario de una auténtica guerrilla urbana, tanto en la ida de la liga como en la vuelta. Dos ultras granata fueron arrestados por los encuentros sucedidos en el derby de ida, el 2 de Diciembre pasado. Los incidentes ocurrieron cuando un corteo con 700 aficionados del Torino llegó al estadio y algunos entraron en contacto con aficionados blanquinegros. Los dos arrestados tendrán que responder de la acusación de intento de homicidio, ya que -al parecer- agredieron y dejaron gravemente herido a un seguidor de la Juventus.
Pero esto no acaba aquí. Porque el comisario de Turin ha notificado 244 Daspo (prohibiciones de acceso) para el derby disputado hace algunas semana. Como informa ANSA, el "partido" entre aficiones ha sido vencido por los juventinos con 150 sanciones, por 94 de los granata. Sin embargo, los seguidores granata, son los peor parados, ya que tienen el mayor número de "Daspo aggravati", donde tienes la obligación de ir a firmar a comisaria durante el partido que disputa tu equipo todas las semanas, ya que obtuvieron 22, por 11 de los juventinos.
FUENTEFantagazzetta
FOTO TORINO-PESCARA 2012/2013

Los ultras dejan sin fiesta a los hinchas del París Saint-Germain

La celebración del primer título liguero del París Saint-Germain (PSG) en los últimos diecinueve años quedó este lunes empañada por los incidentes que provocaron algunos seguidores ultras durante la fiesta frente a la Torre Eiffel y en los alrededores que se saldó con30 heridos y 21 detenidos.

Apenas cinco minutos duró la que debía ser una jornada festiva tras lograr el tercer título de la historia del club parisino, cuyos dueños cataríes aspiran a convertir en un grande de Europa.
Fue el tiempo que pudieron estar los jugadores, con el capitánThiago Silva a la cabeza, festejando el título con su hinchada antes de que las bengalas y el comportamiento de los más violentos aguara la fiesta.
El equipo llegó con una hora de retraso a la plaza de Trocadero, prominente vista sobre la Torre Eiffel donde Zlatan Ibrahimovic, Javier Pastore, David Beckham y compañía debían celebrar la obtención matemática del título, conseguida tras derrotar ayer en la 36ª jornada de liga al Lyon por 0-1 obteniendo una ventaja que a falta de dos jornadas es inalcanzable para el Marsella, segundo.
Para cuando la plantilla llegó al escenario, algunos ultras que habían llegado una hora antes se habían enfrentado a los antidisturbios, arrancado vallas y lanzado bengalas.
La celebración se complicaba cada vez más y algunos aficionados escalaron una torre de andamios cercana, hasta que se decidió finalizar rápidamente la aparición de los jugadores y a suspender el posterior crucero por el Sena del equipo por "motivos de seguridad".
Decenas de personas, algunos con el rostro tapado, se enfrentaron entonces a las fuerzas de seguridad y arrasaron con todo lo que encontraron a su paso en la plaza, dejando un balance que la Delegación del Gobierno cifró en treinta personas heridas, tres de ellos agentes de las fuerzas del orden.
Tras la efímera fiesta, la violencia de algunos se extendió por las calles cercanas, donde se registraron incidentes en comercios y destrozos en vehículos y mobiliario urbano.
Algunos de los vándalos se desplazaron después a la avenida de los Campos Elíseos, donde continuaron su particular batalla e hicieron que algunos establecimientos, como el reputado restaurante Le Fouquet's o tiendas como Louis Vuitton o Virgin tuvieran que echar el cierre.
El alcalde de París, el socialista Bertrand Delanoë, lamentó que "un puñado de perturbadores" dejara sin celebración a los numerosos aficionados congregados para ver el trofeo que no les brindaban sus ídolos desde 1994.
La policía antidisturbios había movilizado 490 agentes y siete unidades móviles más efectivos de la policía local para controlar la fiesta, a la que asistieron entre 10.000 y 15.000 aficionados, en los momentos de mayor afluencia. En total se emplearon 800 agentes en el dispositivo.

Sin fiesta en las calles

Según el programa de la celebración, los jugadores tienen previsto cenar este martes con el alcalde de la ciudad en el Ayuntamiento de París pero no habrá "ninguna manifestación festiva más en la vía pública por el PSG".
Los aficionados tendrán la oportunidad de celebrar el título con los jugadores el próximo sábado en el estadio del Parque de los Príncipes, donde el PSG se enfrentará al Brest, último en la clasificación.
Entre tanto, cabe esperar que la polémica por la celebración tome amplitud, después de que uno de los sindicatos de policía, Alliance, haya declarado que las autoridades subestimaron la amplitud de la celebración, crítica a la que se ha sumado la oposición conservadora de la Unión por un Movimiento Popular (UMP).
Este lunes, la ciudad de París también vivió incidentes en los Campos Elíseos que se saldaron con 16 heridos.
El ministro del Interior, Manuel Valls, declaró en un comunicado que se analizarán los vídeos para identificar a esa "minoría" de violentos compuesta "por aficionados del movimiento ultra" y "por grupos de jóvenes vándalos" que "lograron confiscar el placer de la inmensa mayoría de aficionados y arruinar la merecida celebración de los jugadores del PSG".
Valls calificó el dispositivo policial desplegado como "importante" y saludó el trabajo del delegado del Gobierno y de las fuerzas del orden que, así como de la Liga de Fútbol Profesional y del club".
El PSG, por su parte, se también se sumó con un comunicado a la condena de los hechos, de los que responsabilizó a "algunos vándalos que no tienen nada que ver con el fútbol y aún menos con todos los que, en cada partido, se reúnen con entusiasmo y en seguridad en el Parque de los Príncipes".
Para el diario Le Parisien, su ciudad y su equipo han dado "una muy mala imagen", muy distinta a la que alcanzaron tras estar a punto de eliminar al Barcelona en los cuartos de final de la Liga de Campeones, hace solo un mes.
"Hoy, el Manchester United y el Barcelona también celebraban su título de campeón. Pero en un ambiente mucho más festivo y con muchos menos o incluso ningún altercado", destacó ese periódico.
FUENTE20minutos