viernes, 13 de enero de 2012

Music for the weekend (gitaneo)

The Gipsy Kings: "Volare"

Peret y Muchachito: "El muerto vivo"

Camarón: "Volando voy"

Los chunguitos: "Me quedo contigo"

Los Chichos: "Ni más ni menos"

Los Calis: "Una paloma blanca"

El Fary: "La mandanga"

PUNTO 1: Al que no le guste, que se joda
PUNTO 2: Yonkis y gitanos
PUNTO 3: Asi me lo enseñaron a mi, eso tienes que aprender, primo...

Old Style XXVII (Fanzines de la Mujika)

















Legalización pirotécnia


El otro fútbol

Eric Cantona, fuerza y garra

Una patada voladora a un hincha, una agresión a un árbitro y un grave insulto al entrenador de la selección marcaron la carrera futbolística de Eric Cantona. El del cuello de la camiseta parado. Pero también el mejor jugador del siglo XX para la hinchada de Manchester United. El hombre que probó con el fútbol playa y la actuación. El famoso que ahora quiere meterse en la política de Francia. 
Sí. El diario francés Liberation informó ayer que Cantona se convirtió en la cara visible de la Fundación Abbé Pierre, una ONG que intenta resolver el problema de vivienda en Francia.
“Uno se puede comprometer con numerosas causas, todas importantes, pero no se puede hacer todo. Si opté por la vivienda es porque me parece esencial y afecta a diez millones de personas”, explicó Cantona.
Cantona pretende intervenir en la campaña electoral de las presidenciales para intentar conseguir de los candidatos “verdaderos compromisos políticos” y “no solo palabras”, y luego hacérselo respetar.
Para eso ya solicitó la firma de al menos 500 alcaldes de Francia.
Cantona tiene 45 años. Debutó en Auxerre en 1983 y se hizo fama de jugador conflictivo cuando pasó a Olympiquee de Marsella en 1988. Ese año fue apartado un años de la selección gala por insultar al entrenador Henri Michel.

En 1991, jugando para Nimes, le dio un pelotazo en la cara a un árbitro. Amagó a retirarse pero emigró a Inglaterra.
Ahí jugó en Leeds para luego recalar en Manchester United en 1994. Estuvo tres temporadas y ganó dos veces la Premier League.
En 1995 un hincha lo insultó tras ser expulsado en un partido ante Crystal Palace por un violento codazo.
Entonces Cantona grabó su imagen para la historia como un tipo de armas tomar. Saltó por encima de la estática con una patada voladora, cayó, se levantó y le dio una trompada.
Le dieron nueve meses de suspensión y dos meses de prisión redimibles por trabajos comunitarios.
Sin embargo, cuando la hinchada de los diablos rojos votó al jugador del siglo no eligió a Bobby Charlton, David Beckham, Ryan Giggs ni Roy Keane. Lo votaron a Eric.
El hombre se retiró en 1997 con apenas 31 años. Jugó al beach soccer, dirigió a esa selección y luego se dedicó al cine participando en tres películas. En Buscando a Eric, del británico Ken Loach, se interpreta a sí mismo. 
Cambio de cancha
El nombre de Cantona se suma a una larga lista de renombrados deportistas que se pasan a la arena política.
En la actualidad, el boxeador filipino Manny Pacquiao ocupa un cargo como diputado en su país. Lo intentó en 2007 y recién lo consiguió en 2010.
El año pasado la Iglesia Católica de su país encontró en Pacquiao al opositor de la ley que facilitaba el acceso a los anticonceptivos a toda la población: “Dios dijo ‘creced y multiplicaos’, no que tuviéramos sólo uno o dos niños”, declaró entonces el 14 veces campeón mundial.
Una senadora lo acusó de abusar de su popularidad.
Pero es esa popularidad lo que le permite a los deportistas lanzarse a la arena política.
En Uruguay, el ex zaguero de Nacional y la selección Hugo De León se candidateó vicepresidente por el partido colorado en las elecciones de 2009.
El ex tenista Marat Safin, electo diputado en diciembre en Rusia, contó las diferencias sobre el deporte y la política al asumir su nueva función: “Las dos cosas sin duda tienen algo en común y es que es necesario tener carácter. Hay que ser fuerte”. Cantona, entonces, está bien rumbeado. 
FUENTE: El observador

Cae un importante miembro de la barra de Boca por tráfico de drogas

La detención de un barra brava de Boca Juniors, integrante de la facción al mando de Rafael Di Zeo, el secuestro de cocaina, marihuana, armas, y unos cien mil pesos en efectivo en billetes de baja denominación, fue el saldo de ocho allanamientos realizados en Ingeniero Maschwitz y Capital Federal, confirmaron fuentes policiales a esta publicación.
Más de cien efectivos participaron de redada. Cinco registros se ejecutaron en la localidad de Ingeniero Maschwitz y los restantes en la Capital Federal.
Los investigadores desarticularon una banda que vendía drogas en el Conurbano. Los estupefacientes salían del barrio porteño de Villa Lugano.
Foto con lo incautado
 En total se incautó un kilo y medio de cocaina en tizas, la suma de $ 100.000 en billetes de baja denominación y en pesos, dólares y euros, marihuana para consumo personal, elementos para el fraccionamiento y estiramiento, dos armas de fuego, una escopeta calibre 16 y un revolver del calibre 38 corto, elementos para embalar y teléfonos celulares utilizados por la organización.
En los registros efectuados en Capital Federal, se logró la detención de dos personas apodadas “Maxi” y “Pulga”, que actuaban como distribuidores, resultando este ultimo empleado del gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en tanto el primero de ellos se encuentra identificado como integrante de la barra brava del Club Boca Juniors, bajo la influencia de Rafael Di Zeo.
Uno de los domicilios allanados en ese ejido, que funcionaba como “pizzería”, era utilizado como centro de fraccionamiento, corte y distribución de la cocaina.
Para la ejecución de las medidas de coerción en el ámbito capitalino, participó la Gendarmería Nacional bajo la supervisión de la Subsecretaria de Delitos Complejos y Lucha contra la Criminalidad a cargo del Dr. Miguel Ángel Robles.
FUENTE: On line-911

jueves, 12 de enero de 2012

Contrabandista de armas, comunista ilegal y padre del Brasil de 1970


Cuando en 1923 un rapaz de poco más de seis años pasaba armas escondidas entre su ropa a los guerrilleros a los gauchos de Alegrete, en Rio Branco do Sul, nadie podía imaginar que Joao, hijo de Gaspar Saldanha, líder del Partido Libertador, sería un día el padre del Brasil del 70, el hombre que se atrevería a jugar con 'cinco camisas número 10'.
La vida de Joao Saldanha va mucho más allá de las batallas del banquillo, porque él vio la guerra de verdad, tanto en su país como en Europa, ya que fue corresponsal de guerra en el desembarco de Normandía junto a las tropas del general Montgomery.
Criado entre armas y el movimiento de resistencia en la calle y en las aulas al dictador Getulio Vargas, Saldanha entró con 18 años en la Alianza Internacional Libertaria junto a su hermano Aristides. Implicado en los movimientos brasileños antifascistas y contra el nazismo, su evolución ideológica le llevó al marxismo-leninismo. En 1945, restablecidas las relaciones diplomática entre Brasil y la URSS, Saldanha ingresó en el Partido Comunista Brasileño, en el que fue creciendo hasta llegar al Comité Central, en el cual seguía ejerciendo cuando la muerte le sorprendió en Roma durante el Mundial de 1990, acontecimiento que cubría para una radio de su país. A pesar de la ilegalización, represión y la persecución a los comunistas brasileños, especialmente a partir del golpe de 1964, jamás renunció a su militancia activa, legal e ilega, en el PCB.
Futbolista de clase media, Joao Saldanha se convirtió en un excelente técnico. En el Botafogo arrancó una carrera triunfal que nunca separó de su actividad política. En 1949 fue herido de bala por la policía en una manifestación que protestaba por la creación de la OTAN y lo que se consideraba un paso decisivo hacia la III Guerra Mundial.
Tras el fracaso del Mundial de 1966, la Seleçao era un caos, una guerra entre Río y Sao Paulo hasta el punto que ni el himno era respetado en los partidos. Así, el presidente de la CBF, Joao Havelange, un hombre más cercano al waterpolo que al fútbol, se puso el mundo por montera y recurrió al periodista rojo, el aventurero del fútbol, al proyecto de actor para ponerse al mando de la selección brasileña.
Cuentan que aquella tarde, Joao Saldanha pidió un fotógrafo en la redacción de su periódico, 'Última hora', porque en la CBF se anunciaba el nuevo seleccionador. "¿Sabes quién es?", le preguntó el responsable de deportes. "Ni idea", respondió. Hora y media más tarde, Joao Havelange le nombraba seleccionador. En esa misma rueda de prensa, a dos años vista para el Mundial de México de 1970, anunció los 22 que iban a ir, los once titulares y los once suplentes.
Arrancó una etapa en la que Joao Saldanha recuperó la magia de Brasil. Jugaban los mejores y sus ideas cambiaron el fútbol: "Nadie tiene una parte del campo propia. Cuatro hombres parados en fila sólo sirven si para ejercicios militares, no para jugar al fútbol". Sus nueve primeros partidos fueron victorias, un récord en el banquillo de una selección que duró hasta que lo superó Del Bosque con La Roja en 2009, ganó todos los partidos de la fase de clasificación para el Mundial y se hizo tan popular en Rio como en Sao Paulo. Y sin embargo, no fue el seleccionador de Brasil en México.
A pesar de que al dictador brasileño, Emilio Garrastazu Medici, sentía una cierta simpatía por el hombre que había devuelto la ilusión al pueblo, tuvo que ceder a las presiones de su ministro de Educación, Jarbas Pasarinho, que no admitía la popularidad de un seleccionador que no ocultaba su devoción a Stalin y Mao. De hecho, estuvo en la Larga Marcha que condujo a los comunistas chinos al poder representando al PCB.
Antes del desenlace que acabaría con la destitución de Saldanha pocas semanas antes del Mundial de México, la diplomacia brasileña se había visto en problemas a causa de su seleccionador. En una entrevista en la BBC, junto a Alf Ramsey, se irritó cuando se acusó a los árbitros brasileños de ser corruptos. "Inglaterra es un país muy honesto ¿verdad?. Por eso tiene tanta fama Scotland Yard en todo el mundo". Días más tarde, el problema fue mayor. Invitado a un programa de gran popularidad en Hamburgo se le preguntó que pensaba del genocidio de los indios del Amazona. La respuesta hizo que el teléfono del embajador brasileño en Berlín no parara de sonar durante varios días: "En 469 años de la historia de Brasil hemos asesinado a menos gente que los alemanes en 10 minutos de una de las muchas guerras que habéis tenido".
Dentro, con un militar infiltrado en el cuerpo técnico (el capitán de artillería Claudio Coutinho, que luego sería seleccionador), sus discursos no fueron más suaves. Defensor de la igualdad racial, no dudó, a pesar del régimen 'problanco' de Garrastazu, en defender que los negros son superiores para el deporte: "Puskas y Di Stéfano fueron muy buenos, pero ninguno de ellos se acerca a Pelé o juega en la banda como Garrincha. Si los negros no son buenos en natación es porque no se les deja acceder a las piscinas".
La ruptura definitiva llegó cuando el dictador brasileño, aconsejado por sus ayudantes, quiso que Dario un delantero del Atlético Mineiro fuera al Mundial pese a no estar en los planes del seleccionador. "Que el presidente elija bien a los ministros y no se meta en las cosas serias", contestó Saldanha. Habían pasado 406 días desde que era seleccionador, su Brasil, el de los cinco 10 juntos, había ganado 10 partidos de 11, pero su teléfono sonó y Havelange le comunicó que dejaba el cargo y que el nuevo seleccionador era Zagallo. El 'Lobo', políticamente mucho más correcto, metió a Dario entre los 22 que fueron a México, pero no jugó un solo minuto. El equipo que asombró al mundo, el Brasil del 70, el que aún hoy es una referencia de equipo espectáculo, ganó el Mundial jugando con Félix, Brito, Wilson Plaza, Carlos Alberto, Clodoaldo, Jairzinho, Gerson, Tostao, Pelé, Rivelino y Everaldo. El mismo equipo que anunció dos años antes, el día de su nombramiento, Joao Saldanha.
Sin quejarse de nada, regresó a su máquina de escribir, a sus micrófono, su tabaco y a centrarse en el Comité Central del PCB en la clandestinidad, desde donde fue candidato a vicealcalde de Río en 1985 en una candidatura de izquierdas que abogaba por la legalización del Partido Comunista en lo que eran los últimos coletazos de la dictadura militar.
Mordaz siempre en sus comentarios y fiel a su máxima de "si hablas es para decir la verdad", no regateaba ningún tema hasta el punto de que no dudó en decir y escribir, desde una total naturalidad, que en aquel mítico Brasil del 70 había al menos tres parejas de jugadores homosexuales y que la mitad del equipo había consumido al menos una vez en su carrera deportiva marihuana, cocaína u otras drogas.

Costa Rica modifica su reglamento sancionador

 Hay veces que dan ganas de irse a vivir fuera leyendo noticias como esta. Con la excusa del racismo, modifican el reglamento, igual que aquí hace años y la policía tendrá más potestad para expulsar de los estadios a los que ellos consideren. Y punto, nada más. Ni un "no vuelvas mañana", ni un "pasate por Hacienda que vas a ver que risa", ni nada de eso. La prensa del país lo considera como "mano dura". Desde luego, otro mundo.
Los directivos del fútbol costarricense aplicará mano dura a las conductas racistas dentro de los estadios, con medidas que incluyen la suspensión de los partidos y el castigo para aficionados, informaron este martes organizadores del torneo local.
La Unión Nacional de Fútbol (Unafut) acordó darle potestad a los árbitros o comisarios para que suspendan los encuentros donde los aficionados lancen insultos a los jugadores por su color de piel, religión, etnia o ideología política.
Las medidas comenzarán a ser aplicadas desde el próximo domingo cuando los clubes de la Primera División inician la disputa del Torneo de Verano-2012.
Jorge Ortega, quien preside Unafut, explicó a la prensa que si las ofensas provienen de un aficionado, éste deberá abandonar el estadio y si es un grupo considerable de asistentes, el árbitro tiene facultad para suspender el juego.
El reglamento anterior solo contemplaba sanciones para dirigentes, jugadores y el club sede donde ocurrían actos de racismo.
El directivo Noel Ferguson, del equipo de Limón donde la mayoría de jugadores son afrodescendientes, alabó los acuerdos de la Unafut.
"Hay situaciones de discriminación, de manifestaciones ofensivas y es momento de pararlas", puntualizó Ferguson.
FUENTE: El economista

El racismo en el fútbol inglés

No pasa una jornada de la liga inglesa de fútbol sin que surjan acusaciones de racismo. Cuando la viva discusión sobre la suspensión por ocho partidos para el uruguayo Luis Suárez comenzaba a calmarse, el viernes fue detenido un aficionado del Liverpool por insultar con expresiones racistas a Tom Adeyemi. Y el 1 de febrero, el capitán de la selección inglesa, John Terry, comparecerá ante un tribunal acusado de insultos racistas a un jugador contrario.
La FA quería que la sanción contra Suárez, del Liverpool, quien a mediados de diciembre llamó varias veces "negro", en español, a Patrice Evra, del Manchester United, fuera ejemplar. El Liverpool reaccionó duramente contra la pérdida de su mejor delantero y puso en duda los resultados de la investigación de 115 páginas.
El entrenador Kenny Dalglish defendió a Suárez aludiendo a las costumbres dialécticas de Uruguay: "Su mujer lo llama así y no creo que se sienta atacado por ella". La asociación FARE, que lucha contra el racismo en el fútbol, calificó de "completamente inaceptable" la manera en la que el Liverpool trató el asunto.

La Federación inglesa resta importania al asunto

Los actuales titulares de prensa negativos son doblemente amargos para la FA, pues ninguna Federación en el mundo actúa con tanta energía contra los desmanes en el fútbol. Los "hooligans" quedaron excluidos de los estadios durante años y desde hace un tiempo, se prohíbe a los aficionados proferir expresiones racistas.
"Subrayamos que si bien los recientes episodios tuvieron un gran eco en la opinión pública se trata sólo de casos aislados", dijo a la agencia dpa un portavoz de la Federación Inglesa de Fútbol (FA).
Por su parte, el presidente de la FIFA, Joseph Blatter, restó trascendencia al caso y sugirió que Suárez y Evra deberían darse la mano y olvidarlo, lo que desató indignación en Inglaterra. El ex internacional David Beckham consideró "repugnantes" las palabras de Blatter.
El defensa del Chelsea, Terry es el jugador más destacado en ser acusado de racismo. El 23 de octubre, el defensa del Chelsea habría insultado a Anton Ferdinand, del Queen Park Rangers. El capitán "blue" insiste en su inocencia. Ferdinand, hermano de Rio, compañero de Terry en la selección, recibió amenazas de muerte y fue objeto de mofas en twitter.
La FA declinó revelar cuántas sanciones se impusieron en los últimos años por racismo, limitándose a subrayar que dispone de "uno de los más reputados programas antirracistas del mundo", con el nombre de "Kick it out".
La Federación subrayó asimismo que debe aumentarse el número de entrenadores de color en el fútbol profesional inglés (actualmente 90 de los 92 técnicos son blancos). Se piensa incluso en copiar una regla de la liga de fútbol americano NFL, según la cual por cada plaza libre de entrenador debería ser considerado siempre por lo menos a un candidato negro.
Sin embargo, el primer ministro británico, David Cameron, contradijo a la FA y advirtió el lunes de que Reino Unido "sigue teniendo un problema de racismo", y anunció que pronto se creará una comisión parlamentaria para ocuparse del "racismo en el deporte".
FUENTE: El mundo